La belleza como reflejo de la salud
La piel nos protege. A través de ella transmitimos
afecto, percibimos el dolor, sentimos el calor y el frío.
Es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Contiene
miles de terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos y linfáticos que forman
parte de los sistemas vitales del ser humano.
A través de la piel asimilamos nutrientes y eliminamos
toxinas. La piel tiene la propiedad de evaporar el agua y de controlar,
con ello, la temperatura de nuestro cuerpo. Gracias a ella sintetizamos
la vitamina D, esencial para nuestro organismo. Su capacidad de cicatrización,
mucho más rápida que en el resto de los órganos corporales, muestra un
gran poder regenerador.
Su buen funcionamiento afecta al equilibrio del
cuerpo, a nuestro bienestar y a nuestra vitalidad. ¿Por qué no cuidar
la nutrición de nuestra piel de la misma forma que cuidamos nuestra dieta?
Cuidar nuestra piel es cuidar nuestra salud.