La belleza como reflejo de la salud

La piel nos protege. A través de ella transmitimos afecto, percibimos el dolor, sentimos el calor y el frío.
Es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Contiene miles de terminaciones nerviosas, vasos sanguíneos y linfáticos que forman parte de los sistemas vitales del ser humano.
A través de la piel asimilamos nutrientes y eliminamos toxinas. La piel tiene la propiedad de evaporar el agua y de controlar, con ello, la temperatura de nuestro cuerpo. Gracias a ella sintetizamos la vitamina D, esencial para nuestro organismo. Su capacidad de cicatrización, mucho más rápida que en el resto de los órganos corporales, muestra un gran poder regenerador.
Su buen funcionamiento afecta al equilibrio del cuerpo, a nuestro bienestar y a nuestra vitalidad. ¿Por qué no cuidar la nutrición de nuestra piel de la misma forma que cuidamos nuestra dieta?
Cuidar nuestra piel es cuidar nuestra salud.

Lo que la piel necesita y espera

No existen productos que eviten completamente el proceso natural de envejecimiento de la piel, pero la naturaleza ofrece una gran cantidad de aceites y plantas que ayudan a mantener su elasticidad y a devolverle un aspecto fresco y sano. Algunos componentes sintéticos y grasas minerales habituales en productos cosméticos actúan como una barrera y crean una falsa hidratación al evitar que la piel cumpla debidamente sus funciones. La lecitina de soja, los ésteres de azúcar y algunos derivados del aceite de oliva son excelentes emulsionantes naturales que no tapan los poros. La vitamina E natural (tocoferol) evita la oxidación de los aceites vegetales y es por ello un conservante muy suave.
Cualquier sustancia que necesitamos la asimilamos mejor si procede de una planta que si ha sido sintetizada en un laboratorio.
La cosmética natural Karicia trata de estimular la propia capacidad de regeneración celular de la piel y de prevención de diversas afecciones dándole lo que necesita y espera: productos naturales que, por simple afinidad, esta reconoce y asimila.
La mayor parte de nuestro procedimiento se basa en una respetuosa limpieza de la piel para no interferir en sus funciones básicas ni modificar su equilibrio hidrolipídico o su pH. Además, conseguimos una adecuada asimilación de nuestros fitoactivos para corregir y restaurar estas funciones, afecciones o carencias que buscamos en cada producto.